Pame Parreño
lunes, 28 de octubre de 2013
miércoles, 13 de marzo de 2013
Himno a la juventud
A qué vienes ahora,
juventud,
encanto descarado de la vida?
Qué te trae a la playa?
Estábamos tranquilos los mayores
y tú vienes a herirnos, reviviendo
los más temibles sueños imposibles,
tú vienes para hurgarnos las imaginaciones.De las ondas surgida,
toda brillos, fulgor, sensación pura
y ondulaciones de animal latente,
hacia la orilla avanzas
con sonrosados pechos diminutos,
con nalgas maliciosas lo mismo que sonrisas,
oh diosa esbelta de tobillos gruesos,
y con la insinuación
(tan propiamente tuya)
del vientre dando paso al nacimiento
de los muslos: belleza delicada,
precisa e indecisa,
donde posar la frente derramando lágrimas.
Y te vemos llegar -figuración
de un fabuloso espacio ribereño
con toros, caracolas y delfines,
sobre la arena blanda, entre la mar y el cielo,
aún trémula de gotas,
deslumbrada de sol y sonriendo.
Nos anuncias el reino de la vida,
el sueño de otra vida, más intensa y más libre,
sin deseo enconado como un remordimiento
-sin deseo de ti, sofisticada
bestezuela infantil, en quien coinciden
la directa belleza de la starlet
y la graciosa timidez del príncipe.
Aunque de pronto frunzas
la frente que atormenta un pensamiento
conmovedor y obtuso,
y volviendo hacia el mar tu rostro donde brilla
entre mojadas mechas rubias
la expresión melancólica de Antínoos,
oh bella indiferente,
por la playa camines como si no supieses
que te siguen los hombres y los perros,
los dioses y los ángeles,
y los arcángeles,
los tronos, las abominaciones…
A qué vienes ahora,
juventud,
encanto descarado de la vida?
Qué te trae a la playa?
Estábamos tranquilos los mayores
y tú vienes a herirnos, reviviendo
los más temibles sueños imposibles,
tú vienes para hurgarnos las imaginaciones.De las ondas surgida,
toda brillos, fulgor, sensación pura
y ondulaciones de animal latente,
hacia la orilla avanzas
con sonrosados pechos diminutos,
con nalgas maliciosas lo mismo que sonrisas,
oh diosa esbelta de tobillos gruesos,
y con la insinuación
(tan propiamente tuya)
del vientre dando paso al nacimiento
de los muslos: belleza delicada,
precisa e indecisa,
donde posar la frente derramando lágrimas.
Y te vemos llegar -figuración
de un fabuloso espacio ribereño
con toros, caracolas y delfines,
sobre la arena blanda, entre la mar y el cielo,
aún trémula de gotas,
deslumbrada de sol y sonriendo.
Nos anuncias el reino de la vida,
el sueño de otra vida, más intensa y más libre,
sin deseo enconado como un remordimiento
-sin deseo de ti, sofisticada
bestezuela infantil, en quien coinciden
la directa belleza de la starlet
y la graciosa timidez del príncipe.
Aunque de pronto frunzas
la frente que atormenta un pensamiento
conmovedor y obtuso,
y volviendo hacia el mar tu rostro donde brilla
entre mojadas mechas rubias
la expresión melancólica de Antínoos,
oh bella indiferente,
por la playa camines como si no supieses
que te siguen los hombres y los perros,
los dioses y los ángeles,
y los arcángeles,
los tronos, las abominaciones…
VIVA LA JUVENTUD!!!!
¡Viva la juventud!
que siempre anima
al desanimado.
¡Viva la juventud!
que tiene el mundo
tan bien ganado.
¡Viva la juventud!
la juventud,
del mundo entero.
Son los futuros padres,
los arquitectos,
los ingenieros,
Son los especialistas.
los astronautas,
que nos conduzcan
a un mundo nuevo.
¡Viva la juventud!
nunca en la vida,
la despreciemos.
Hay que animarla,
hay que orientarla,
darle consejos.
Porque al igual
que todos los viejos,
fuimos como ellos,
los arquitectos,
los ingenieros,
de un mundo nuevo.
¡Viva la juventud!
es lo primero,
en estos tiempos,
en los pasados,
los venideros,
¡que no están lejos!
¡Viva la juventud!
son los maestros,
que nos conduzcan
esta gran nave,
¡a un mundo nuevo!
¡Viva la juventud!
¡Viva la juventud!
es nuestro acierto.
Pues tienen la virtud,
de conducirnos
a nuevos puertos.
¡Viva la juventud!
de nuestro mundo,
que luce incierto.
¡Viva la juventud!
¡Viva la juventud!
Que nos conducen,
¡a un mundo nuevo!
JUVENTUD
¡Oh, juventud divina!
¡Tú eres un sueño de hadas!
Tú eres la vana magia
de la ilusión primera.
Bacante que te adornas
con flores perfumadas
y llenas el ambiente de olor de
primavera.
En ti tienen palabras y ritmos las miradas,
en ti el lenguaje es himno.
La creación entera canta
en sublimes notas
tus dichas no esperadas y la verdad
te mira con rostro de quimera.
Aún tu dolor es bello,
tu decepción poética
lo que es más tarde angustia
sólo es en ti tristeza;
tú tienes como el vino voluptuoso
veneno,
cuando un joven pase,
como visión profética
de un ideal soñado, de gracia y de belleza,
ya deja sus perfumes de virgen en tu seno.
lunes, 11 de marzo de 2013
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